Prefacio
Leemos en la Biblia, Génesis 1:29: “He aquí, yo os he dado toda planta que da semilla que hay en la superficie de toda la tierra, y todo árbol que tiene fruto que da semilla; esto os servirá de carne”. Notará que la palabra “carne” se utiliza para denotar el “alimento” del ser humano, ¡no el cadáver de animales muertos! Arnold Ehret era un estudiante y partidario de las leyes de la Naturaleza—¡en comunión con DIOS! Las enseñanzas de Ehret tienen su fundamento en la VERDAD—pero hasta ser “demostradas”, el individuo promedio no podrá comprender su importancia y, en consecuencia, ¡no hasta entonces, probarán ser aceptables para la gran mayoría!
Arnold Ehret describió y denunció la superstición e ignorancia, pero al igual que aquellas similares doctrinas de los grandes hombres, sus enseñanzas han sido gravemente malentendidas por el individuo promedio, e injustamente criticadas por numerosos educadores de la salud. ¡Ya han pasado más de 70 años desde que su voz se escuchó resonar vanamente en una nota de advertencia, aguardando desesperadamente disipar la ignorancia colosal del individuo promedio, desconocedor de las leyes Naturales! Sus enseñanzas han dado lugar a muchas nuevas vías de curación, y su maravillosa filosofía y el conocimiento ofrecido a aquellos que están dispuestos a aceptar, atraen a miles de nuevos seguidores cada año, ¡de todas partes del mundo!
Ehret instruyó que la mente gobierna instintivamente toda acción orgánica del cuerpo físico, y por lo tanto encontramos a la humanidad evolucionando gradualmente desde la etapa primitiva a un plano intelectual más alto. ¡El bienestar físico y mental de millones de individuos de la actualidad, están buscando desesperadamente una presentación veráz de este conocimiento que sólo se encuentra en el mensaje del Prof. Arnold Ehret y es, por lo tanto, esperado por un mundo expectante! ¿Es mucho pedir que aparte sus ideas, opiniones o prejuicios preconcebidos y lea los artículos de Ehret con una mente abierta? ¡Esperemos que la verdad le ilumine eventualmente, posiblemente meses después de leer, pues alguna parte puede haber sellado una huella indeleble en su mente, e intuitivamente comprobado su exactitud!
No hay “misterio” relacionado con la teoría de la “dieta amucosa” de Ehret, aunque se difiere casi completamente de otros “sistemas curativos”, especialmente en cuanto a sus lúcidas explicaciones.
Ehret no practicaba el engaño; sus declaraciones son fácilmente comprendidas debido a su sobresaliente “simplicidad” de expresión. Continuamente informa al estudiante: “¡Cualquier cosa que no sea sencilla—fácilmente comprendida, es ‘falsa’, y por lo tanto no es la verdad!”
Fundamentalmente, las enseñanzas de la filosofía de Ehret son básicamente el amor por la NATURALEZA misma—¡el amor por el aire libre! ¡El amor por las flores y los árboles, el amor por las aves y los animales! Ehret amaba el sol y la lluvia, el frío y el calor, los días soleados y los días nublados. Y enseñaba sinceramente que debemos sentirnos orgullosos de nuestros propios cuerpos—¡LIMPIOS, tanto internamente, como externamente!
Nuestro “amor” por las aves y los animales cuadrúpedos nos advierte instintivamente que no debemos dañar a estas criaturas—
¡y jamás matarlas para nuestra comida! ¡La Madre Naturaleza nos ha proporcionado con abundantes cantidades de deliciosas y nutritivas frutas y verduras, con las cuales prosperamos! Con un torrente sanguíneo limpio fluyendo por nuestros cuerpos, cualquier pensamiento de canibalismo se vuelve repugnante.
¡Arnold Ehret enseñaba tolerancia! ¡El respeto hacia los derechos ajenos y la aceptación a los derechos de sus propias creencias! ¡Nunca intente obligar a otros a aceptar sus creencias, sino que mediante precepto y ejemplo, cree un deseo en aquellos interesados en la salud, de buscar esta gran verdad por su propia voluntad! ¡Mediante su tolerancia a la “ignorancia”, probará su superioridad y, eventualmente, los “no creyentes” verán el resplandor brillante de la VERDAD!
-Fred S. Hirsch, (Literatura de Ehret)